martes 9 de febrero de 2010

Había una vez...


una pequeña niña que soñaba y soñaba, tanto como para tocar las estrellas. Un día su casa se levantó del suelo y voló, con tan mala suerte de engancharse en un robusto y viejo árbol.

La niña lloró al ver que por mucho que desease las cosas siempre tendría limitaciones, pero sabía que no era su culpa.

Así, un día la niña saltó desde su casa aterrizando en el suelo, en sus manos llevaba un hacha, solo tenía en mente derribar aquellos obstáculos que no la dejaban continuar en su sueño.

Al mirar el frondoso árbol sintió lástima de sí, y supo que era una egoísta, por quererlo todo acosta de lo que fuera, la niña lloró y lloró, tanto como para convertirse en agua, y ese agua fue lo que regó al árbol eternamente.


  • The Age of Innocence Reynolds
  • (Texto inventado...no sé...no tiene explicación)

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