
Hay diferentes tipos de personas a la hora de explotar, en un momento límite o de agotamiento por algo que les haya superado. A un amplio grupo de personas les ocurre que sucumben a las lágrimas, se pueden fingir sí, pero hablo de las lágrimas que se derraman de lo más profundo de tu ser.
Pueden ser dulces o amargas...Las dulces sin duda son las mejores, por felicidad o recuerdos alegres o simplemente por éxtasis. En el lado contrario y es de lo que hablaré están las siempre dolorosas lágrimas amargas que son siempre amigas que te acompañarán resbalando por tu piel y cayendo al vacío, el cauce del río estará hecho y el desbordamiento no podrá pararse, sería antinatural oponerse a ello.
Por dolor físico(Laocoonte), por dolor mental como perdida de un ser querido(Eos), ausencia(Penélope), desamor, amor, rabia(Telemaco), ira(Aquiles), impotencia(Odiseo, Edipo), delirio(Lucrecia), odio, envidia, etc.
Las lágrimas son la fuente más pura que se derrama en el ser humano como las palabras, desde la antigüedad hasta ahora y por siempre, es algo intrínseco que va en nosotros, al ser natural, reacción muchas veces espontánea otras veces retrasada para uno en cualquier otro momento, reprimiendolas.
Las lágrimas tanto las dulces como las amargas son el extremo de todo sentimiento que haya. Son los rayos brillantes de la pasión, del dolor, de la perdida de la consciencia, del perderse en un mismo, del encontrarse a solas, gritando o gimiendo para luego saborear el agrio sabor de la pena completa.
Ellas siempre estarán ahí en los momentos malos para que tras haber liberado todas, sientas el cansancio venir y sucumbir al dulce sueño, el único descanso que te dará el dolor, incesante, que no tiene piedad. Y creerás que ya no hay más lágrimas en tí al despejarse el cielo de la gran tormenta, pero no, como en un día soleado nos sorprende la lluvia sin paraguas.
Como en la mitología griega. El amante de Eos, Titono, Eos le pidió a Zeus que le hiciese inmortal, olvidandosele pedir la eterna juventud. Titono vivió por tanto para siempre pero se hizo más y más anciano, volviéndose más feo y pequeño y convirtiéndose finalmente en un grillo. Desde entonces cada amanecer, la aurora llora por el destino de su amante lágrimas de rocío, que el grillo bebe. Y si se le pregunta qué desea ahora, responde repetidamente en latín: Mori, mori, mori... Estar muerto. Para depués soportar el dolor de recoger entre sus brazos a su hijo Memnon tras morir en la Guerra de Troya.
etc...etc

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