
-No estas tan mal mujer.-dijo riéndose mientras miraba mi despeinado cabello.
-No te rías de mí, esto no habría pasado de no ser por tu…
-¿culpa?-dijo terminando mi frase.-Dijiste que no te “importaba”.
-y así es…pero tampoco es para que te reboces en mi desgracia.-dije, aguantándome la risa (como siempre exagerando mis comentarios).
El coche paró, parece ser que habíamos llegado. Agarré la palanca de la puerta del coche. Su mano me acarició el abrigo. Miré hacia atrás.
-Un verdadero gusto-dijo retirando su mano.
-¿el gusto es mío?-sonreí. La verdad es que fue una pregunta bastante estúpida, pero el también sonrió.-Adiós Ben.
-Adiós Audrey, me gustaría que todas las personas se tomaran así las cosas-dijo pensativo.
-Me “alegro” pues que me haya tocado a mí.-dije cerrando la puerta. Me despedí con la mano, ya en la puerta del hotel.
Esa fue la última vez que le vi en aquel día.
Subí las escaleras torpemente. Entré en mi cuarto, aún no había llegado la gente de la excursión…así que decidí meterme en la bañera, no sin antes echar unas sales (hacía años que no lo hacía…las sales digo). Al terminar me sentí como nueva. Comí un poco. Abrí el mini-bar y había un brownie, no me lo pude creer (mi postre favorito). Me comí más de la mitad (¿qué menos?). No sabía si iba a coger frío de aquel estrepitoso día, así que me metí en la cama y esperé a Claudia.
Vino al cuarto de hora. Dejé que me contara cómo le había ido el día, para luego contarle lo que me había ocurrido a mí. Le hablé de Ben. Aunque tampoco lo di mucha importancia ya que…quién sabía si le iba a volver a ver. Una incógnita. Tras ver una peli, nos acostamos. Esa noche soñé con Ben…pero era extraño, estábamos en otra época.
Alguien tocó a la puerta de la suite. Miré a mí alrededor. Claudia no estaba en su cama. Las cortinas estaban corridas. Como odie que no me hubiese despertado y encima ¡que me corriese las cortinas!...en fin. Me puse las zapatillas de “estar por casa” mal humorada. Me dirigí a la puerta arrastrando los pies.
¡NO! Al abrir me encontré con…
-No te rías de mí, esto no habría pasado de no ser por tu…
-¿culpa?-dijo terminando mi frase.-Dijiste que no te “importaba”.
-y así es…pero tampoco es para que te reboces en mi desgracia.-dije, aguantándome la risa (como siempre exagerando mis comentarios).
El coche paró, parece ser que habíamos llegado. Agarré la palanca de la puerta del coche. Su mano me acarició el abrigo. Miré hacia atrás.
-Un verdadero gusto-dijo retirando su mano.
-¿el gusto es mío?-sonreí. La verdad es que fue una pregunta bastante estúpida, pero el también sonrió.-Adiós Ben.
-Adiós Audrey, me gustaría que todas las personas se tomaran así las cosas-dijo pensativo.
-Me “alegro” pues que me haya tocado a mí.-dije cerrando la puerta. Me despedí con la mano, ya en la puerta del hotel.
Esa fue la última vez que le vi en aquel día.
Subí las escaleras torpemente. Entré en mi cuarto, aún no había llegado la gente de la excursión…así que decidí meterme en la bañera, no sin antes echar unas sales (hacía años que no lo hacía…las sales digo). Al terminar me sentí como nueva. Comí un poco. Abrí el mini-bar y había un brownie, no me lo pude creer (mi postre favorito). Me comí más de la mitad (¿qué menos?). No sabía si iba a coger frío de aquel estrepitoso día, así que me metí en la cama y esperé a Claudia.
Vino al cuarto de hora. Dejé que me contara cómo le había ido el día, para luego contarle lo que me había ocurrido a mí. Le hablé de Ben. Aunque tampoco lo di mucha importancia ya que…quién sabía si le iba a volver a ver. Una incógnita. Tras ver una peli, nos acostamos. Esa noche soñé con Ben…pero era extraño, estábamos en otra época.
Alguien tocó a la puerta de la suite. Miré a mí alrededor. Claudia no estaba en su cama. Las cortinas estaban corridas. Como odie que no me hubiese despertado y encima ¡que me corriese las cortinas!...en fin. Me puse las zapatillas de “estar por casa” mal humorada. Me dirigí a la puerta arrastrando los pies.
¡NO! Al abrir me encontré con…

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