sábado 25 de abril de 2009

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Me quedé inmóvil contemplando el papel, donde podíamos apuntarnos a un viaje para ir a Londres, que organizaba la universidad.
Sinceramente yo tenía una gran curiosidad y otro tanto de necesidad por viajar a Londres que tanto representa y cuán famosa es.
Sin pensármelo mucho rellené el papel y se lo entregué al encargado del asunto. No sabía cuando se realizaría el acontecimiento, era cuestión de esperar.

Los días pasaron, solo tenía en mente aprobar el curso, que por cierto me estaba costando bastante, aún habiendo repetido.

Me pasaba ratos en clase mirando mi libro de historia del arte, las grandes obras que al paso del tiempo no han sido olvidadas, intentando responderme como semejante belleza podría salir de un ser humano, de dónde provenía aquel don y si realmente yo lo poseía…eso aún no lo sé. Tenía la inquietante obsesión de viajar a todos esos lugares que tanto amaba; Paris, Venecia, Roma, Grecia, Holanda… y ver en persona aquellas arquitecturas, parques, calles, obras, gentes, olores, en fin todo.
Cuando un muchacho interrumpió mis pensamientos, colocó en el corcho un papel con la fecha del viaje. No pude evitar sonreír de alegría y excitación. Mis amigas y yo nos acercamos a leerlo.

-¡es para dentro de una semana!- dijo Susan llevándose las manos a la cabeza. Me acerqué a ella para rodearla en mis brazos.
-Sí y no estamos preparadas para dejarte sola-dije.
-Cierto…pero te traeremos algo inolvidable-se rió Claudia.
Susan la miró con algo de duda-Yo sé algo inolvidable que me podrías traer, pero no está allí…además no pasa nada…estaré bien-dijo auto convenciéndose a así misa. La echaríamos de menos. Susan se quedaba en Madrid, porque no se sentía bien para viajar.
Los días pasaron rápidamente. Decidimos ir de compras, porque no sabíamos que debíamos llevar ya que el tiempo en Londres es imprevisible(o es lo que yo siempre había escuchado). Miré mi correo, cosa que no acostumbro a hacer porque no espero recibir nada importante, pero por esta vez que iba a estar unos días fuera, era necesario.
El viaje en avión transcurrió sin grandes acontecimientos. Claudia y yo deseábamos apartarnos del grupo cuando fuera posible, ya que era insoportable estar cerca de semejantes personajes, más señas…las de mi clase. Llegamos a la capital en tres horas ya que el tiempo no corría a nuestro favor. Al final estábamos realmente cansadas. Nos metimos en un autobús directo al hotel. Ya estaba anocheciendo, por lo tanto ya no había mucho que hacer. Vimos en el trayecto algunos edificios emblemáticos y cruzamos el río Támesis. Me gustó sentir la humedad del lugar.

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